En el año 1992, la
Confederación Sudamericana de Fútbol crea un nuevo
torneo sudamericano, tomando como modelo la Copa UEFA
organizada por los europeos. A la misma clasificaban
los equipos nacionales que no entraban en la
Libertadores. El nombre de la Copa fue tomado de las
siglas de esta confederación: CONMEBOL.
El predominio brasileño fue absoluto desde el
comienzo: Atlético Mineiro, Botafogo y San Pablo,
obtuvieron las tres primeras ediciones. Los puntos
obtenidos en el campeonato local le sirvieron a
Rosario Central para entrar en la 4ª edición del
certamen.
El comienzo fue estupendo: uruguayos, chilenos y
paraguayos sufrieron y admiraron el fútbol del
nuestro, que ganó de punta a punta en todas las
canchas. En la final ya esperaban los brasileños del
poderoso Atlético Mineiro. Medio continente debía
ser conquistado antes de gozar el título.
Partido raro en Brasil. Central juega muy bien pero
sufre un revés durísimo: con cuatro goles el Mineiro
inflige una derrota absoluta en Belo Horizonte.
Solo la fe podía desviar el predecible festejo de los
extranjeros en Rosario. Y la fe, perfumada con valentía,
hazaña y muchísimo amor canalla para llenar el
Gigante y meter la necesaria presión, se hizo
presente en una fecha mágica para los auriazules: 19
de diciembre.
El sueño se hizo realidad por intermedio de los goles
de Carbonari (en dos ocasiones), Da Silva y Cardetti.
Central forzó una infartante definición por penales,
que el polilla Rubén Da Silva se encargó de cerrar
con un derechazo al ángulo izquierdo de un Taffarel,
que nunca entendió que su inútil estirada jamás
podría imitar el eterno vuelo.
Central Campeón. También por primera vez en un
certamen internacional.
La
figura Rubén Fernando Da Silva
Echeverrito, uruguayo de pura cepa. Un delantero con
la sangre charrúa y el buen fútbol rioplatense como
distintivo. Luego de su paso por River y Boca
respectivamente, llegó a Central en el Apertura del
95, por pedido de Don Angel y vaya si acertó......Su
destino fue jugar en los equipos grandes... Jugó 80
partidos y convirtió 38 goles con nuestra camiseta.
Su incidencia en el partido final fue trascendental:
el "Polilla" metió el 1º gol, dio la
asistencia para que Martín Cardetti marque el 3º, y
fue quien con su quinto penal selló la serie a favor
de Central. Su corrida hacia el alambre de la popular
de calle Génova quedó grabada para siempre en las
retinas de las casi 50.000 almas presentes y del
resto, que siguió atento la transmisión por ESPN en
vivo...Casi nada...
Para
destacar
Si alguna vez los hinchas pudieran
"diagramar" la forma más emocionante de
conquistar un título, sin dudas que la lograda por
Rosario Central esa noche de 1995 ante Mineiro sería
la que más votos obtendría.
La diferencia de 4 goles era casi indescontable, pero
nuestro equipo salió a la cancha impulsado por la
convicción que generó el Pueblo canalla, que llenó
el Gigante a pesar del traspié en Brasil.
Asi fue como al término del primer tiempo, el nuestro
ganaba por 3 goles, y había sufrido la anulación de
un tanto legítimo.
Pero en la segunda parte Mineiro demostró que estaba
lejos de querer sufrir semejante escarnio: jamás un
equipo en el mundo había perdido una final con 4
goles de ventaja en el partido de Ida. Los de Belo
Horizonte se cerraron mejor atrás y crearon una serie
de contragolpes que hicieron latir a velocidad
incontable los 45.000 corazones presentes. Así
transcurrieron más de 43 minutos de la etapa final, y
no era difícil creer que, aunque con poco brillo,
Mineiro repetiría el título de la 4º edición.
Pero nuestros hombres dentro del campo de juego no
pensaban lo mismo... el eterno Omar Palma tomó una
pelota en el lateral izquierdo del campo enemigo.
Levantó una décima de segundo su frente, y la
inteligencia de potrero se hizo centro elevado, al
corazón del área. Horacio Carbonari, el querido
"Petaco", fue a buscar, casi al punto penal.
Su frentazo aún resuena en los peldaños de la
popular de Génova, la pelota por él impulsada superó
al mundialista arquero Taffarel y desató el delirio.
Solo faltaban los penales, pero el guión seguiría
siendo acorde a la ambición auriazul.